Cuando los miserables ocupen los Medios de Comunicación SocialMiguel Angel Corral ChagollaEl Tercer Mundo salta a la vista, vestido de miseria, hambre, desempleo, marginación, y opresión. Rostros maltratados, sudorosos y curtidos sólo miran hacia arriba implorando misericordia, estirando la mano para recibir un poco de lo que se les ha quitado, y gritando con su silencio ametrallador las injusticias de las que fueron, son y seguirán siendo objeto, si no se pone un alto a la avalancha de las multinacionales, trasnacionales, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional... que sólo buscan su propio beneficio (1). Nos enfrentamos aquí a una realidad que no puede ser escondida, y por supuesto, a una realidad a la que nos hemos acostumbrado a ver como algo normal de la vida de todos los seres humanos. Leemos en los periódicos y contemplamos en la pantalla de TV diariamente noticias de situaciones límite, de millones que son despedidos, de tantos otros que sufren hambre, de guerras fratricidas y etnocidas... Escribe E. Kübler - Ross ante este hecho: "los sufrimientos de Vietnam, Bangladesh y Biafra fueron contemplados por millones de personas, quienes, a pesar de la enormidad de la angustia, continuaron buscando diariamente su felicidad y viviendo su vida ordinaria, lo mismo que hace un cuarto de siglo millones de personas tenían noticia de los campos de concentración nazis y parecían ignorarlos o se sentían impotentes para cambiar el curso de la historia, incapaces, al parecer, de hacer algo por remediarlo" (2). Tal parece que el sufrimiento de unos, causado por la dominación de otros, es algo normal en la vida de los hombres, y mientras no nos toque a nosotros, seguimos avanzando, contemplando únicamente el dolor ajeno (3). Pero es momento de preguntarse el por qué los medios de comunicación masiva no son capaces de mover a la población, por qué nos mantienen como espectadores de una historia de opresión, por qué no son capaces de crear conciencia, opinión pública, crítica... Pero eso sí, cuando se trata de manipular las conciencias, sin ninguna ética posible ni respeto por la dignidad de la persona, con la única finalidad de convencer a millones de seres para el consumo ilimitado de las "superficialidades" de este mundo... entonces sí que se buscan todas las formas posibles para cambiar la conducta, modificar los estilos de vida, y enriquecer a los propietarios de las grandes firmas. ¿Acaso no suena contradictorio todo esto? ¿Cómo es posible que los massmedia sean capaces de mover a muchos al consumismo desmesurado y no tengan la capacidad para crear caminos para el mundo de los olvidados? Los Medios de Comunicación, como afirma Sean MacBride, "deben desempeñar un papel vital: informando más abundantemente a la opinión pública, podrán ayudar a generar la voluntad necesaria para resolver estos problemas" (4). Sin embargo, nos damos cuenta que más que crear soluciones reales, solo ofrecen paliativos, píldoras para calmar el dolor, por medio de la creciente "industria del ocio" (5), y que sin duda ha cobrado una importancia decisiva, especialmente lo transmitido por los medios televisivos. Así, tenemos que
Por esto, se impone para nosotros, la tarea de liberar nuestra mirada, pues tal parece que está seducida por las apariencias, el placer a la mano, la seducción del poder, pero se niega ver la situación del pobre (7). Por eso escribía Benjamín González:
¿De qué nos sirve liberar nuestra mirada, si los Medios de Comunicación siguen estando en las manos de los "grandes"? (9) ¿Cómo desencadenar un proceso de liberación del Tercer Mundo si no se tiene acceso a los medios necesarios para una concientización colectiva, y se sigue consumiendo más de lo mismo? ¿Cómo acabar con el proceso de concentración de la información, que sólo promueve el conformismo y otorgar a una minoría el poder de presentar sus propias opiniones y valores con exclusión de los demás? (10) ¿Cómo promover el cambio, cuando somos perseguidos por actitudes y estilos de vida que exaltan la adquisición y el consumo a expensas de otros valores? (11). Sin duda alguna, se nos impone una lucha que nos permita cambiar el rumbo a la historia, que no sea vea frustrada por las medidas autocráticas o las tendencias monopólicas. Es necesario liberar nuestra mirada, y provocar el cambio en el interior de los medios de comunicación social, dejando actuar en ellos a los miserables y a todos los olvidados, los actores vivos del basurero, de las barriadas de la periferia, de los cinturones de miseria... pues en sus vidas descubriremos las heridas de un sistema económico que nunca ha funcionado para ellos, las cicatrices de la explotación de la que han sido víctimas con el único objeto de producir consumibles para el primer mundo, y que nunca pudieron comprar. Esto no es otra cosa que abrir las puertas de la comunicación , como medio capaz de lograr cambios en la sociedad, a todas las personas oprimidas que no pueden hacer escuchar su voz dentro de sus propios países, y hacer cobrar al público conciencia de que todo individuo es ante todo un ser humano. Pero esto sólo se logrará renunciando a los estereotipos y prejuicios (12) propuestos por los mismos medios de comunicación como el camino ideal de todo ser humano, a la vida cómoda y asegurada en la que nos mantenemos, a la apatía intelectual, etc. Y, sobre todo, a dar paso a los miserables al campo de la comunicación; es decir, otorgarles el derecho de denunciar al sistema neoliberal que los tiene entre el lodo; reconocer su derecho de expresión, y que nos griten como en Chiapas: "Nunca más un México sin nosotros"; pasar de las pintadas en las paredes a internet, etc. En ese día en que los empobrecidos ocupen el espacio de los massmedia, seremos testigos de la miseria del hombre anunciada por Hobbes: "el hombre es el lobo del propio hombre", porque reconoceremos que el primer mundo era el lobo del tercer y cuarto mundo incomunicado, que no tenía las posibilidades de gritar. Para lograr esto se necesita más que denunciar los hechos, acciones concretas en contra del sistema imperante, que alcanza ya dimensiones gigantescas. Necesitamos reconocer el derecho de todos los hombres y mujeres de expresarse libremente, sin que sean perseguidos, torturados, callados o reprimidos. Esto es cambiar, de una manera tajante, la comunicación pasiva que se da en una corriente "arriba - abajo" a la comunicación de "igual a igual", dando paso a la información que sea fuente de concientización y de liberación, que dé la oportunidad para pensar y motivar al cambio, por medio de la representación popular, de dejar hablar a todos. Finalmente, deberá tomarse en cuenta la opinión pública mundial que quiere que se conserve la paz, se opone a la tortura y al trato inhumano, al privilegio o la dominación, y quiere que se actúe contra la pobreza, el hambre y el atraso, que constituyen la suerte de la mayor parte de la humanidad (13). Sin duda, nos toparemos muchas veces con la censura, el hostigamiento, el secuestro, la detención, la tortura... impuesta por los gobiernos que siguen invocando la soberanía nacional para justificar sus acciones y las restricciones que imponen a la recopilación y la difusión de la información (14). ¿Cómo no recordar a tantos periodistas en todo el mundo que han sufrido la persecución, la muerte, las balas... en todos los continentes? ¿cómo no recordar a los caídos en las luchas por la liberación del sistema? ¿cómo no traer a la memoria a los que aún siguen luchando por un mundo más justo y más humano? Y nos preguntamos: ¿es qué los Medios de Comunicación Social no tienen una palabra que dar para el cambio del mundo? ¿Acaso se han quedado mudos? (15). No es posible que sigamos viviendo como si nada ocurriera a nuestro alrededor; no es posible que seamos sordos a la voz de tantos hermanos que piden justicia. Dejemos, de una vez por todas, que los miserables ocupen los espacios de los Medios de Comunicación, y comencemos a actuar desde los principios de una humanidad nueva: solidaridad, bien común, subsidiaridad, dignidad humana, bienestar social... Comencemos nuevos senderos caminando al lado de los que nada tienen, luchando con sus causas, defendiendo sus derechos, y anhelando vivir como hermanos. Enviar comentarios a: Miguel Corral cmf Notas: 1. Sobre el tema hay abundante bibliografía, que busca denunciar al sistema neoliberal, como causante de la situación que estamos viviendo, y que aún promete más devastación en los países tercermundistas o en vías de desarrollo. Bastaría recordar sólo algunos de estos títulos, que me parecen más interesantes: IRIARTE, Gregorio, "Para comprender América Latina. Realidad económica", Ed. Verbo Divino, Estella 1991; "Para comprender América Latina. Realidad socio-política", ed. Verbo Divino, Estella 1991; AA.VV., "La fábrica de la miseria", Ed. Centro de Educación Popular para la Evangelización, Guatemala 1997 (titulo original: "Nord/Sur: predatori, predati e oportunisti"). 2. E. KÜBLER - ROSS, " Sufrimiento comercializado y sufrimiento escondido" en: Concilium 119 (noviembre de 1976), p. 339. 3. ¿Solamente espectadores? Sí. Nuestra indiferencia, nuestra pasividad ante el horror que llega hasta nuestros cómodos sillones y sofás, a veces en vivo y en directo, por intermedio de la pantalla con rostros y escenas, multitudes de hambrientos, de deportados, masacres... y que auguran el peor peligro, pues parecen protegernos de la desgracia general cuando, en realidad, nos colocan en la fragilidad de todos, pues no provocan ninguna inquietud y aparece como algo natural (Cfr. FORRESTER Viviane, "El horror económico", ed. F.C.E., México 19979, p. 45). 4. Cfr. MacBRIDE Sean, "Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo", Ed. F.C.E., México 19933, pp. 67-68. 5. Cfr. MacBRIDE Sean, "Un solo mundo...", p. 86-87. 6. Cfr. Agenda Latinoamericana 1998, "Propuesta '98", p. 23. Se puede consultar también en la página Web de "Servicios Koinonia": http://www.uca.edu.ni/koinonia/agenda/propuesta98.htm 7. Cfr. FERNANDEZ MARTOS José María, "Mirarán al que traspasaron". Liberar nuestra mirada cautiva" en: Sal Terrae 954 (febrero de 1993), pp. 83-97. 8. GONZALEZ BUELTA Benjamín, "La transparencia del barro", ed. Sal Terrae, Santander 1989, p. 37. 9. Para nadie es desconocida esta realidad, pero profundizando un poco más diremos que se trata de un solo sistema: el sistema neoliberal, quien está dominando lo político, económico, social, cultural: Los valores del neoliberalismo, la sensación consciente e inconsciente de que "el mundo es así" (neoliberal) y que no puede ni debe ser de otra manera, es el mensaje explícito y subliminal con que todos los días nos bombardean unos mcs que han caído en manos de grupos identificados con el modelo económico" (Cfr. Agenda Latinoamericana, p. 23). 10. MacBRIDE Sean, "Un solo mundo...", p. 105. 11. MacBRIDE Sean, "Un solo mundo...", p. 111. 12. MacBRIDE Sean, "Un solo mundo...", p. 160. 13. MacBRIDE Sean, "Un solo mundo...", p. 167. 14. MacBRIDE Sean, "Un solo mundo...", pp. 117-123. 15. Recomendamos la lectura completa del último capítulo del libro ya citado de MacBride, sobre la comunicación del futuro, donde se adelanta para pensar en los retos y desafíos que se presentan a los Medios de Comunicación Social.
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